¿En qué piensan los gatos?
Los gatos pasan una cantidad sospechosa de tiempo holgazaneando bajo los rayos del sol, parpadeando lentamente y fingiendo que la gravedad es su personalidad. Entonces, ¿qué pasa por esa cabecita peluda mientras holgazanean, vigilan el comedero y guardan toda su energía para las travesuras de las 11 de la noche? Echemos un vistazo al misterioso cerebro felino.
Saltar a: Estudios sobre la cognición felina • Lo que tu gato piensa de ti • Expresiones faciales y lenguaje corporal • Entra en la mente de tu gato
Estudios sobre la cognición felina
Aún tenemos mucho que aprender sobre la mente felina, pero las investigaciones sobre la memoria, la percepción, las señales sociales y el apego apuntan a una cosa: los gatos perciben más de lo que creemos. Muchos gatos responden con más intensidad a la voz de su dueño que a la de un desconocido y nos miran en busca de consuelo cuando algo nuevo les parece sospechoso. En otras palabras: saben quiénes son sus dueños y les importa lo que pensamos, incluso si se muestran indiferentes.
Lo que tu gato piensa de ti
Una idea popular (un reconocimiento al antrozoólogo John Bradshaw) es que los gatos podrían tratarnos de forma similar a los gatos grandes y un poco torpes. La evidencia está en sus saludos: cola arriba, roce en las patas, tal vez un golpe amistoso con la cabeza. Muchos gatos incluso acicalan a sus humanos, el clásico comportamiento de "eres parte de mi círculo social".
Así que sí, tu gato podría verte como un compañero de piso alto y bípedo que insiste en usar piel de tela y hacer cosas raras en la cocina. Pero también eres su familia predilecta, su fuente de calor favorita y el de los pulgares oponibles. Sienten tanta curiosidad por tu próximo movimiento como tú por el suyo.
Lectura de las expresiones faciales y el lenguaje corporal de los gatos
Puede que nunca tengamos subtítulos para los maullidos, pero las caras y las posturas cuentan una historia. Interpretar las expresiones felinas es difícil para muchos humanos, pero el lenguaje corporal da pistas claras una vez que sabes qué observar.
Calma y contenido
- Cuerpo suelto, postura relajada
- Orejas neutrales, no hacia atrás
- Bigotes suaves; pupilas estrechas hasta convertirse en suaves rendijas

Ligeramente estresado o inseguro
- Cuerpo rígido; inclinado hacia atrás o en cuclillas
- Cabeza ligeramente girada hacia otro lado
- Bigotes empujados hacia adelante; pupilas un poco dilatadas
Muy estresado, ansioso o asustado
- Orejas aplanadas o giradas hacia atrás; cola baja.
- Cuerpo aplastado contra el suelo; pelos erizados (espalda arqueada posible)
- Pupilas dilatadas; puede silbar, gruñir, escupir o golpear.
Entra en la cabeza de tu gato
La próxima vez que tu gato esté como un panecillo, prueba esto: observa sus orejas, bigotes, ojos y forma del cuerpo, e imagina su monólogo interior. «Sol adquirido. Vigilancia de aves activa. El humano probablemente necesite supervisión». Puede que nunca sepas exactamente qué está pensando, pero puedes saber qué está sintiendo y responder de una manera que genere confianza.
En caso de duda, mantén las sesiones de juego regulares, crea espacios acogedores y muévete al ritmo de tu gato. Si el comportamiento de tu gato cambia repentinamente o se siente incómodo al ser tocado o jugando, una visita al veterinario puede descartar dolor (la artritis en gatos es más común de lo que la mayoría cree).
Nota de salud: Si sospecha que su mascota está enferma, llame a su veterinario. Para preguntas médicas, consulte siempre a su veterinario, quien conoce el historial de su gato y puede recomendarle la mejor atención.
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